martes, 10 de julio de 2012

El coleccionista de corazones

Se esconde entre las sombras
como un fugitivo de la noche.
Busca consuelo en el dolor,
se aleja de su realidad.

Y no piensa en su alma.

Juega con los corazones 
sin pensar en sus víctimas,
se divierte agotando el amor,
subcionando la paz,

y no piensa en su alma.

Viaja de corazón en corazón
dañándolos, destrozándolos
para así curar el suyo.
Pero su corazón ya no late.

Y no piensa en su alma.

El amor es su alimento, 
pero al rozarle, tan sólo al rozarle...
se convierte en amargo dolor.
El ya sólo puede sentir ese dolor.

Y no piensa en su alma.

Ahora mira hacia atrás
y ve el rastro que dejó,
ve la sangre brotar
y las lágrimas caer.
Y no tiene alma.
No tiene cuerpo, es un fantasma.
No existe.