Guarda sus recuerdos
bajo la llave del silencio.
Hace años que ve la vida pasar,
que ve las flores marchitarse,
las hojas volar.
Y sonríe.
Sonríe en su soledad,
con la mirada perdida en el tiempo.
Hace años que ve la vida pasar, fugarse,
desaparecer en medio de la bruma
que inunda su existencia.
Pero sonríe.
No quiere olvidar, no quiere vivir,
tan sólo quiere recordar.
Recuerda con una sonrisa en los labios
esos días de verano.
El Sol, el Sol acariciando su piel,
la luz, la luz que todo lo inundaba,
la vida, esa cruel traicionera que se escapa
que se escapa entre los dedos
como la arena de aquella playa.
Sonríe. Cierra los ojos y sonríe.
Una lágrima brota de su alma.
Con cada lágrima, un recuerdo.
Con cada recuerdo, parte de su vida.
